En Marcona, capital del
hierro del Perú, se ha instalado un régimen de terror. La empresa china
Shougang, con la ayuda del gobierno, despide y mata trabajadores. La
tragedia reciente en ese lugar empezó cuando los obreros de la empresa
Coopsol, sometidos a contrata gracias a la ley 29245 que dictó Alan
García, se declararon en huelga el 25 de abril.
Debido a ese régimen de tercerización esos obreros tienen salarios
más bajos que los colocados en planilla de la Shougang, y gozan de menos
derechos y beneficios sociales. Ante la actitud reivindicativa, la
Shougang rescindió el contrato que tenía con la intermediaria Coopsol.
Eso significó el despido automático de 99 obreros, lo cual originó una
heroica protesta, con marchas pacíficas, olla común y gestiones
diversas.
Entonces se produjo una hermosa acción colectiva del pueblo de San
Juan de Marcona, que, en asamblea distrital del 18 de mayo, acordó
respaldar los reclamos obreros y sumar los de todo el pueblo: expansión
urbana, mejor servicio de agua y electricidad. En Marcona, todo lo
controla la empresa china.
Al día siguiente del acuerdo popular, el 19 de mayo, todo el distrito
se paralizó, todas las instituciones y organizaciones sociales se
adhirieron. La lucha se expresó en movilizaciones masivas y pacíficas,
hasta que llegó un contingente policial de otras zonas, que tenía sin
duda órdenes de actuar con violencia. Resultado: el poblador Luis Quispe
Chumpi, de 38 años, murió de un balazo en el rostro. Deja esposa y tres
niños pequeños.
El 30 de mayo, una asamblea convocada por el Frente de Defensa de
Marcona para evaluar la situación decidió, a pesar de la ira del pueblo y
la oposición de algunos sectores, suspender el paro por 30 días.
En el ínterin, se ha comprobado, con la captura de cuatro implicados,
que la empresa contrató veinte individuos para que realicen actos
vandálicos. Américo Soto Soto, uno de los capturados afirma que fue
contratado por un funcionario de Shougang.
Mientras Marcona se mantiene a la expectativa, la represión continúa.
Todos los denunciados por Shougang han sido notificados por la
Fiscalía, la cual, en el colmo de la injusticia, denuncia también a la
viuda del humilde poblador Quispe Chumpi.
Una vez más, el gobierno de Ollanta Humala, en vez de resguardar el
orden y atender reclamos locales y laborales, se pone al servicio de la
prepotencia de una empresa extranjera. Su lema parece ser: para la gran
minería, el apoyo incondicional; para los trabajadores y el pueblo, la
bala.
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