domingo, 31 de mayo de 2015

Entrañas de la prensa

En días recientes hemos dado cuenta del gran libro de Umberto Eco Número Cero. Nos complace haber ubicado una entrevista con el gran escritor y semiólogo en la revista francesa Le Point, edición del 7 de mayo El entrevistador, Christophe Ono, precisa que en el diálogo Eco toma el pulso de la prensa y que su diagnóstico es inapelable.
En la introducción se lee: “1.- La prensa está enferma desde los años 90. 2.- Está condenada a dispararse al sensacionalismo para sobrevivir todavía un poco. 3.- Los lectores se han evaporado porque ya saben todo, pero también porque están persuadidos de que les cuentan cualquier cosa con tal de ocultarles lo esencial.
Cuando le dijeron a Eco: “Número Cero ofrece una mirada muy sombría del mundo europeo contemporáneo. ¿Qué es exactamente lo que le inquieta?”.
La respuesta fue: “¡Oh, yo no me inquieto por mí! tengo 83 años, puedo abandonar el mundo, pero me inquieto por mis nietos. El mundo en que van a vivir está infestado por el terrorismo, lo que significa que se vivirá en inquietud permanente; pero también será un mundo que carece de memoria. Esta nueva generación que vive con la Internet no conoce más que el presente”.
Explica el entrevistado que un joven de hoy puede recibir grandes fragmentos del pasado, pero es incapaz de decodificar esta información. “Pero es importante conocer los errores cometidos en el pasado para construir nuestro presente. Si Hitler hubiera conocido mejor a Napoleón o leído La guerra y la paz de Tolstoi no habría invadido Rusia”.
En la extensa y densa entrevista, Eco se refiere a las fuentes a que recurre (o inventa) la prensa de hoy. “Hubo un tiempo”, expresa, en que se conoció la fuente de las informaciones: Las agencias de prensa. Con la aparición de Internet ya no se sabe quién habla”.
Un columnista de ultraderecha, especializado en insultar y mentir, aseguró en estos días, una vez más, que bajo la dictadura de Francisco Morales Bermúdez yo me fingí enfermo para evitar el destierro. Como si no fuera cierto el hecho de que me enviaran al hospital de Policía, gracias al reclamo colectivo de la dirigencia de izquierda, mis compañeros de prisión. Radiografías demostraban mi gravedad.
El azar me hizo encontrar un testimonio sobre el momento en que fui internado y operado de urgencia en el nosocomio policial. Fue enviado por Gregorio Martínez, el autor de Canto de Sirena, a un amigo. Dice así:
“Los tontos gendarmes, al verme el corte milico de pelo, aceptaron mi alegato de ser el coronel Martínez y se me cuadraron y luego me abrieron cancha para llegar hasta donde estaba César Lévano, incomunicado y apartado del mundo por rejas y vigilantes.”

viernes, 29 de mayo de 2015

En el ojo de la tormenta

La captura de Martín Belaunde Lossio es una catástrofe para quienes sostenían, sin pruebas ni indicios, que entre los gobiernos de Bolivia y del Perú había un contubernio para protegerlo.
En realidad, el caso ha exhibido durante meses los métodos de cierta prensa para condenar sin freno o inventar delitos. Ayer mismo, a raíz de la espectacular captura, hemos visto cómo suelen actuar la prensa y los políticos de nuestro país. Nadine Heredia reflejó esa inclinación al escribir en Twitter: “Su fuga no solo lo ha convertido en delincuente internacional, sino que le ha dado la razón a todos los que lo creían culpable”.
No explicó la señora cómo ocurre esa transformación. Tampoco dio su propio juicio respecto a las culpas de Belaunde Lossio. Esperamos que el capturado recuerde a la primera dama, de quien fue cercano colaborador, la verdad y los secretos de su actividad en el campo de los negocios.
Pedro Cateriano, presidente del Consejo de Ministros, afirmó ayer que, puesto que vivimos en un estado de derecho, Belaunde Lossio será sometido al debido proceso y podrá ejercer su derecho a la defensa. Pero en esa misma presentación llamó delincuente al acusado.
Desde hace pocas semanas circula en el Perú la novela Número cero de Umberto Eco. El autor inventa el trabajo de una redacción que prepara la edición de un diario que nunca aparecerá, pero cuyo propietario busca en el diarismo un pedestal político. En esas páginas se exhiben muchos de los trucos y las triquiñuelas del poder mediático: recoger opiniones en lugar de descubrir hechos, usar el condicional para enlodar honras, mentir sin tapujos.
En ese libro, que ha sido considerado un manual de la comunicación social en la actualidad, aparecen vicios y crímenes de la gran prensa en todo el orbe occidental, y, por supuesto, en el periodismo chicha de la derecha peruana. Hasta los giros, las formas, de la prensa que calla, de la prensa que miente, se han magnificado en estos días en torno al caso que nos ocupa.
Esperamos que el juicio contra Martín Belaunde Lossio se procese con las debidas garantías. Conocida es nuestra relación profesional con él, quien nos incorporó en el 2007 a la redacción de La Primera, que él manejó hasta el 2011. Desde entonces se alejó del diario para dedicarse a sus empresas, con las cuales no tenemos vínculos periodísticos, económicos o de cualquier orden.
Por todo eso seguiremos con atención e independencia el proceso que se le ha instaurado.
Por las connotaciones políticas y morales del caso, es de esperar que se brinde al acusado la debida protección física.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Talón de hierro y de sangre

Hace un siglo, en 1908, el gran narrador estadounidense Jack London publicó su novela Talón de hierro. Es una obra de ficción y una profecía. Denuncia el régimen de las grandes corporaciones que se habían apoderado del poder político de su país e imagina una trama obrera que el poder, el Talón de Hierro, combate mediante un atentado provocador para desatar una matanza de obreros y campesinos.
Muchos han visto en esas páginas una imagen de lo que sería el nazismo alemán. También se alude a los crímenes del imperialismo. Estoy de acuerdo con esos puntos de vista; pero opino que London previó también manipulaciones como la colocación de una bomba en la comisaría de Cocachacra o los abusos desalmados de la empresa china Shougang que explota el hierro de Marcona.
Hay un talón de hierro local, que mata agricultores en Islay y proletarios en Marcona. Contra esa bota represiva se inicia hoy un paro regional en el sur del país. La medida abarca Arequipa, Puno, Cusco (mediante marchas), Ayacucho, Apurímac, Tacna y Moquegua, regiones que en el 2011 dieron un voto abrumador a Ollanta Humala, y ahora condenan su política entreguista y autoritaria.
La respuesta del gobierno es la de todas las oligarquías a lo largo de nuestra historia: enviar más soldados y policías.
En semanas recientes he señalado la contradicción que hay entre las promesas del ministro del Interior en el sentido de que la fuerza pública no empleará armas de fuego contra los manifestantes, y el hecho de que todos los muertos caen víctimas de balas.
Es evidente que vino de muy arriba, de Palacio, la orden de matar. He reclamado que se investigue y castigue ese crimen. Pero dudo que la pareja presidencial quiera hacerlo. Sospecho que habrá que esperar el cambio de régimen para que se esclarezcan esos y otros delitos.
Estamos ante la crisis de un gobierno y de una política. El presidente de la República, que prometió una gran transformación, no sabe qué hacer frente a los graves problemas del país y cree que a balazos se pueden resolver los escollos que aparecen en su hoja de ruta, que es algo así como el cuaderno de bitácora que conduce al desastre.
Desgraciado nuestro país, gobernado por un soldado sin estrategia, que solo tiene municiones para el día a día y que en su mochila porta únicamente el catecismo neoliberal.
He señalado en esta columna que con Arequipa no se juega, y con el sur tampoco. Mi opinión se nutre de la historia social del siglo XX. Arequipa se ha levantado más de una vez. Cusco también. Moquegua, Tacna, Arequipa, son regiones donde palpita el afán de cambios sociales y políticos.
Por eso, el gobierno de Humala debe recordar que las balas no son un interlocutor válido.

sábado, 23 de mayo de 2015

Corrupto pero imbécil

El caso de Pepe Julio Gutiérrez, el activista de Islay que quiso vender la protesta de ese pueblo por medio millón de dólares, parece escapado de un cuento sobre idiotas. Su papel no solo revela un personaje corrupto, sino además un imbécil desenfrenado.
El individuo este parece contratado no solo para exhibir la catadura moral de ciertos políticos, sino también el grado máximo de torpeza. El audio más reciente lo muestra como ajeno a la razón, no solo el prometer que puede detener la lucha contra la Southern, como si de él dependiera, sino que además exige medio millón de dólares para sí y medio millón más para dos de sus supuestos cómplices.
Todo eso parece una farsa montada para desacreditar una lucha colectiva y justa. Si fuera así, significaría que el tal Pepe Julio se ha prestado para protagonizarla.
Por lo demás, ¿puede creerse que los agricultores en lucha iban a detener sus reclamos solo porque se lo pedía el traidor? Lo más probable es que su propuesta de derrota hubiera sido rechazada por el pueblo.
En medio de la cólera frente a la represión oficial, lo más probable es que esa ira se hubiera descargado contra el venal traidor autor de la propuesta.
Pepe Julio es miembro – no dirigente – del partido Tierra y Libertad que dirige Marco Arana. La patraña ha buscado sin duda dañar el prestigio de ese movimiento que fue parte de la lucha contra el proyecto Conga en Cajamarca y movilizador de la protesta en Islay. El poder mediático de la derecha está ya en campaña al respecto.
Tampoco se debe descuidar el doble filo de las afirmaciones de Pepe Julio en cuanto al aparato judicial arequipeño. La noticia de que ha pagado a la jueza de la Corte Superior de Molledo Janet Lastra Ramírez para que no lo condene a prisión efectiva suscita dudas.
Por lo pronto la jueza denunció ayer que la supuesta coima no ha existido y que esto lo puede probar con la exhibición de sus cuentas bancarias. Anunció que enjuiciará a los ministros y periodistas que la han acusado sin pruebas, de corrupta. Esta parte del libreto reaccionario se viene abajo.
¿De dónde sacó dinero para pagar la coima a la jueza? En los audios no consta que la Southern haya pagado “las lentejas” (dólares) solicitados por Pepe Julio.
En el escándalo juega papel principal el abogado Jesús Gómez Urquizo, a quien se muestra como mediador entre la empresa y el corrupto. Según se ha dicho, la Southern lo había contratado para ese papel. No se sabe si esto es exacto.
En todo caso, farsa o realidad, el ex activista agrario ha desempeñado muy bien su papel de corrupto y corruptor y adicionalmente el de imbécil.

viernes, 22 de mayo de 2015

Muerte al amanecer

Ayer, en la madrugada, murió Manuel Acosta Ojeda, mi hermano, el maestro de la música popular de Lima y del Perú, el compositor de Madre, de Cariño, de Si tú me quisieras, de Adiós y sombras, y cien valses, mulizas y yaravíes más.

Está claro, está oscuro, que me voy quedando sin mis mejores amigos. Uno a uno se han ido marchando Juan Gonzalo Rose, César Calvo, Víctor Merino, Carlos Hayre. Ahora se va Acosta. Rodeado estoy de sombra, Manuel.

En más de una ocasión he escrito que Rose buscaba la soledad, y que yo no la busco, pero la encuentro. Esta ausencia de Manuel puebla el silencio que me rodea.

Llega no obstante el recuerdo de su música. La poesía de sus letras, la tensión melódica de sus notas, el mensaje de lucha, de dolor y de protesta, abrieron una etapa en el cancionero popular. No se limitaba a la queja o la ira. Buscaba que la justicia se hermanara con la belleza, que la música fuera música. Creo que por todo eso es el digno continuador de Felipe Pinglo Alva y Pablo Casas Padilla. En esa ruta se hermana con el alborozado acento norteño de Abelardo Núñez, mejor dicho Abelardo Takahashi Núñez.

Conocí a Manuel en 1962, por azar. Esa casualidad nos unió para siempre, a lo largo de cien jaranas en mi casa. Pongo por testigo a Elías y Augusto Áscuez, a Pablo Casas a Nicomedes Santa Cruz, a Alicia Maguiña, a Víctor Merino, a Abelardo Vásquez, Tato Guzmán y otros maestros y reinas.

Escribí hace algún tiempo: “Manuel no solo ha estudiado la música popular de Lima y de la costa. La ha vivido (y bebido) intensamente. De ese trajín ha extraído conocimientos del alma popular que no cualquiera posee. Sabe que el dolor del pueblo se acompaña de alegría y que la risa puede ser también un arma de protesta”.

El humor de Manuel era asombrosamente agudo, rápido y certero. Una antología de sus ocurrencias (o de las de Jorge Vega “Veguita”, otro gran repentista, único contendor posible de Manuel en ese campo) asombraría y divertiría a esa especie en extinción que son los lectores.

No debo callar que por defender la justicia Manuel padeció la injusticia. Una intérprete me dijo que las compañías disqueras impedían grabar canciones de Manuel. El pretexto era que esa música no era comercial. En efecto, no era, no es, no será comercial.

En un homenaje a Manuel hace pocos años dije que a él se le podían aplicar estos versos de Atahualpa Yupanqui en El payador perseguido: “Cantor que canta a su pueblo / ni muerto se ha de callar, / que ande vaya a parar / el canto de ese cristiano / no ha de faltar el paisano / que lo haga resucitar”. Amén.

viernes, 1 de mayo de 2015

Pulpines celebraron con director del diario UNO

El director de Diario UNO, el periodista César Lévano, celebró que se haya producido “el germen, el preludio, de la unidad” en el Foro Laboral “1ro de Mayo y las Tareas de los Trabajadores”, realizado el martes pasado en el local de la Federación de Trabajadores Telefónicos (FETRATEL) convocado por jóvenes y trabajadores que lucharon para derogar la denominada ley Pulpín.
En esa reunión, recordó la lucha de los trabajadores no solo en el presente, sino también en el pasado, narrando la historia de su abuelo y de su padre, así como su propia biografía. En un pasaje de su disertación, recordó una conversación con el histórico dirigente obrero Carlos Barba, reflexionando sobre lo insuficiente que es la lucha de los trabajadores sin la toma del poder. Lévano recordó que en un momento Barba le dijo: “Tuvimos el poder en nuestras manos y no supimos qué hacer, faltaba el partido político”.
También mencionó la importancia de la vinculación de los jóvenes con los trabajadores y recordó la Universidad Popular González Prada, donde estudiantes e intelectuales como José Carlos Mariátegui, César Vallejo y Víctor Raúl Haya de la Torre daban clases a los trabajadores.
El evento fue convocado por diversas federaciones sindicales (textiles, mineras, pesqueras, telefónicas, petroleras), así como sindicatos de base y diversos colectivos como el Foro Juvenil de Izquierda, Integración Estudiantil, Colectivo Marginal, el Centro de Estudio y Comunicaciones Perú Siglo XXI y las organizaciones barriales de las zonas, como la Zona 12, entre otros, quienes se dieron cita para recordar el inicio de las celebraciones por el 1ro de Mayo y la lucha peruana y mundial por las 8 horas.

FUJIMORISMO NEFASTO
El secretario de Defensa de la Federación Textil, Guillermo Horna, indicó que antes de la llegada del fujimorismo existían 60 sindicatos y en la década nefasta de los noventas, se redujeron a seis sindicatos. Sin embargo, a pesar de ello, indicó que ahora existen 38 sindicatos a nivel nacional y sigue creciendo la Federación Textil.
El representante de la Federación Minera, Marco Sarca, demandó “una política transparente a los derechos de los trabajadores”, así como también detalló las condiciones de trabajo que tienen los trabajadores mineros con constantes afectaciones a su salud.
A su turno, el secretario general de la Federación Pesquera, Wilmer Medina, indicó que “la base de todos los problemas a nivel nacional es el sistema neoliberal”, e hizo también un llamado a la unidad.
El representante de la Federación de Telefónicos, Carlos Rodríguez, indicó sobre las últimas luchas en las calles que éstas “han dado la oportunidad de que nos sumemos con los jóvenes, universidades y organizaciones barriales como las zonas”, recordando la última coyuntura de lucha contra la denominada ley Pulpín.
En su intervención, Moisés Ochoa, presidente de la Federación de Petroleros, indicó que “muy pocas organizaciones sindicales tienen escuelas sindicales, o prensa sindical” proponiendo un trabajo mayor en esa línea.
En un segundo momento, intervinieron los jóvenes de los colectivos y de las zonas; entre ellos Gonzalo Castañeda, de la Zona 12, y Jorge Rodríguez, del Foro Juvenil de Izquierda, quienes celebraron por la realización de este encuentro y la masiva participación de trabajadores, así como resaltaron la presencia de César Lévano en la actividad.
ADEMÁS
César Lévano indicó que “el interés por la cultura va junto con el interés por la política”, a propósito del mural realizado y presentado en el foro por el Colectivo Marginal, y también resaltó la necesidad de que los trabajadores se organicen políticamente.