viernes, 29 de mayo de 2015

En el ojo de la tormenta

La captura de Martín Belaunde Lossio es una catástrofe para quienes sostenían, sin pruebas ni indicios, que entre los gobiernos de Bolivia y del Perú había un contubernio para protegerlo.
En realidad, el caso ha exhibido durante meses los métodos de cierta prensa para condenar sin freno o inventar delitos. Ayer mismo, a raíz de la espectacular captura, hemos visto cómo suelen actuar la prensa y los políticos de nuestro país. Nadine Heredia reflejó esa inclinación al escribir en Twitter: “Su fuga no solo lo ha convertido en delincuente internacional, sino que le ha dado la razón a todos los que lo creían culpable”.
No explicó la señora cómo ocurre esa transformación. Tampoco dio su propio juicio respecto a las culpas de Belaunde Lossio. Esperamos que el capturado recuerde a la primera dama, de quien fue cercano colaborador, la verdad y los secretos de su actividad en el campo de los negocios.
Pedro Cateriano, presidente del Consejo de Ministros, afirmó ayer que, puesto que vivimos en un estado de derecho, Belaunde Lossio será sometido al debido proceso y podrá ejercer su derecho a la defensa. Pero en esa misma presentación llamó delincuente al acusado.
Desde hace pocas semanas circula en el Perú la novela Número cero de Umberto Eco. El autor inventa el trabajo de una redacción que prepara la edición de un diario que nunca aparecerá, pero cuyo propietario busca en el diarismo un pedestal político. En esas páginas se exhiben muchos de los trucos y las triquiñuelas del poder mediático: recoger opiniones en lugar de descubrir hechos, usar el condicional para enlodar honras, mentir sin tapujos.
En ese libro, que ha sido considerado un manual de la comunicación social en la actualidad, aparecen vicios y crímenes de la gran prensa en todo el orbe occidental, y, por supuesto, en el periodismo chicha de la derecha peruana. Hasta los giros, las formas, de la prensa que calla, de la prensa que miente, se han magnificado en estos días en torno al caso que nos ocupa.
Esperamos que el juicio contra Martín Belaunde Lossio se procese con las debidas garantías. Conocida es nuestra relación profesional con él, quien nos incorporó en el 2007 a la redacción de La Primera, que él manejó hasta el 2011. Desde entonces se alejó del diario para dedicarse a sus empresas, con las cuales no tenemos vínculos periodísticos, económicos o de cualquier orden.
Por todo eso seguiremos con atención e independencia el proceso que se le ha instaurado.
Por las connotaciones políticas y morales del caso, es de esperar que se brinde al acusado la debida protección física.

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