miércoles, 30 de marzo de 2016

PPK pierde oxígeno

En la campaña electoral del 2006, Pedro Pablo Kuczynski pronunció una frase que ahora se la restriegan en las redes sociales. La vileza sobre “perra vida” de Verónika Mendoza ha abierto las puertas de la memoria, y por ahí entra su dicho de hace diez años.

Expresó aquella vez: “Esto de cambiar las reglas, cambiar los contratos, nacionalizar, que es un poco una idea de una parte de los Andes, lugares donde la altura impide que el oxígeno llegue al cerebro”.

Resulta que la reciente ponzoña contra Verónika fue lanzada en Puno. Si se adoptara el diagnóstico idiota de PPK del 2006, se podría concluir que la elevación física de la altipampa afectó esta vez el cerebro del candidato.

No sé qué hubiera pensado su padre, el doctor Maxime Kuczynski Godard, científico europeo que investigó la situación sanitaria y social de los indígenas de los Andes. En más de un libro, él atribuyó algunos males de los campesinos, no a la altura, sino a la explotación, a la bajeza de la explotación.

Dijo PPK diez años atrás que cambiar los contratos o nacionalizar es una inclinación andina dictada por falta de oxígeno en el cerebro. Él manipulaba contratos, del gas por ejemplo, sin duda por abundancia de oxígeno (o de dólares).

Hay en el fondo de las insensateces de PPK un persistente y barato racismo. Su explicación oxigenada sobre la vocación social de los andinos implica que, al revés, la gente de la llanura es superior a la de las montañas, puesto que tiene el cerebro bien oxigenado.

Esa risible tesis me trae al recuerdo una que Alan García expuso el 1 de junio del 2006, en su discurso de cierre de campaña electoral: “La primera vuelta ha dividido el país en tres sectores que parecen incompatibles. Allá en el Sur tenemos una enorme población que, por la dificultad de su geografía y su altitud, no ha tenido la posibilidad de nuestro Norte, de desarrollarse para la exportación, para la pesquería, para el algodón y el azúcar”.

La explicación geográfica de la política evadía, igual que la tesis de PPK, el proceso histórico social. Hace diez años, el Apra era fuerte en el Norte, en el sólido Norte. Ahora casi ha desaparecido en esa región, pero la geografía sigue igual.

García insinuaba que el Sur era triste, y por eso, izquierdista. El Norte era alegre, y por eso, aprista. ¿Qué pasó? A lo mejor la tristeza actual del Norte se debe a un hondo desencanto por las traiciones del Apra y la corrupción de García. La geografía no ha cambiado, el Apra sí.
Los absurdos de PPK y de García revelan que en verdad no conocen al Perú, en particular al Sur profundo, el de las alturas de Puno y de Machu Picchu.

martes, 29 de marzo de 2016

Las dos velocidades del voto

Ayer se publicaron los resultados de la última encuesta de El Comercio-Ipsos. El diario decano tituló: “Las tendencias se mantienen”. No es exacto. Ocurre que los candidatos incómodos suben a ritmo acelerado. De enero a marzo, Verónika Mendoza ha crecido seis veces en la intención de voto: De dos a doce por ciento.

Parecido es el ritmo de Alfredo Barnechea.
La derecha, en cambio, ella sí se mantiene. Baja o sube, a lo sumo, dos o tres puntos.
En el simulacro de votos emitidos, Keiko Fujimori está en 32,1 por ciento; PPK, en 16; Verónika en 12,1; Barnechea en 11,1 y Alan García en su inconmovible 6,2 por ciento.

Ese orden se mantiene con ligeras variantes cuando se considera solo los votos válidos.
Si se toma en cuenta el margen de error, que puede ser de dos por ciento, Verónika estaría disputando el segundo lugar a PPK.

No considero ninguna artimaña fraudulenta. En un estudio sobre las encuestas, Leo Bogart, la mayor autoridad estadounidense en este campo, contó el caso pintoresco de una israelí que preguntó al encuestador que la interrogaba: “¿a qué teléfono lo llamo si cambio de opinión?”.
La cadencia del voto derechista la refleja Ipsos en los datos sobre intención de voto en la primera vuelta. Keiko tenía 33 por ciento en enero, ahora aparece con 32. PPK tenía 13 por ciento en enero, ahora tiene 16. Alan García llegaba a 8 por ciento en enero, ahora aparece con 6.

García es el candidato con más repulsa pública. Un 71 por ciento de los encuestados no votaría por él de ninguna manera. Pesa mucho sin duda la corrupción de su gobierno, y sobre todo los favores a narcos y otros forajidos.

También los atentados contra la ética gravitan contra Alejandro Toledo, humillado con un 2 por ciento en la intención de voto.

La encuesta de El Comercio-Ipsos se ha realizado del 22 al 24 de marzo, es decir a orillas de la elección. Hay que suponer que la reacción local y foránea debe de estar buscando como sacar a flote a sus personeros políticos. Una de las maniobras se dirige a complicar a Verónika en una página de las agendas de Nadine Heredia.
Cabe aguardar otros manotazos de ahogado.

A doce días del voto sería útil para las fuerzas progresistas montar guardia y redoblar esfuerzos. El mitin del 5 de abril contra el fujimorismo debería ser un hito contra la política de los asesinos y ladrones públicos. El retiro de Gregorio Santos, reducido al uno por ciento, podría ayudar al esfuerzo de la izquierda en esta hora, en esta coyuntura.

lunes, 28 de marzo de 2016

La perra desesperación de PPK

Pedro Pablo Kuczynski sabe que su actual segundo puesto en las encuestas está en peligro ante la arremetida de Alfredo Barnechea y Verónika Mendoza. De ahí su ira contra ambos, y en primer lugar contra la candidata del Frente Amplio.
Contra ella ha exhibido en una frase lo que hoy caracteriza el ánimo de la reacción mundial: el odio y el insulto.
En Chincha le salió a PPK, el sábado, la frase que lo puede hundir: “Verónika es una medio roja que dice que sabe hacer las cosas y nunca ha hecho nada en su perra vida”.
La grosería desató tantas críticas, que el autor tuvo que fingir unas disculpas. La embarró al decir: “El día de ayer en Chincha hice uso de una frase popular que puede ser mal interpretada. Si fue así, expreso mil disculpas”. O sea que se limpia de una eventual mala interpretación, no del insulto.
La afirmación de que empleó en Chincha una frase popular, omite que se estaba refiriendo a una dama, quien es además una candidata bien preparada y que es su competidora electoral.
PPK reprocha a Verónika el no haber hecho nada. Él sí ha hecho mucho, sobre todo ha hecho negocios turbios como los contratos del gas, que quiso entregar, a precio de regalo, a Chile. Por ese tipo de expresiones, Víctor Andrés García Belaunde, de Acción Popular, lo calificó el otro día de vendepatria. En verdad, PPK no es un vendepatria: nunca ha traicionado a los Estados Unidos.

He visto en TV la filmación de una supuesta renuncia de PPK a la nacionalidad estadounidense, en diciembre del 2015. Cabe la sospecha de que sea un truco, porque ya en la anterior elección, en el 2011, se exhibió ante las cámaras como si estuviera presentando esa renuncia.

En el agravio a la candidata Mendoza hay por añadidura un elemento de veneno político. La llama “medio roja”. Expresión de calumnia, puesto que la señora no es comunista, ni medio comunista. ¿Será que a PPK su condición de exyerno de Reihard Helms, el jefe de la CIA en la época del golpe contra Salvador Allende y de la Operación Cóndor, le ha dejado un resabio macarthista?

Nunca ha sido de izquierda PPK. Pero cabe recordar que Jürgen Kuczynski, hermano de su padre, doctor en economía y filosofía, fue el timonel económico en el régimen socialista de la República Democrática Alemana. Sus libros sobre historia del movimiento obrero mundial son tratados memorables (poseo algunos tomos). El tío se desengañó al final del régimen, pero el sobrino debería mantener un mínimo de respeto por las ideas del pariente marxista.

domingo, 27 de marzo de 2016

Sordomudez telefónica

Ayer gasté tres horas en el intento inútil de comunicarme con los teléfonos de dos redactores del diario Uno. A cada llamada obtuve una respuesta única. En Claro: “Su llamada será transferida a una casilla de voz”. En Entel: “Si desea, deje su mensaje en la casilla de voz”.

Esto mismo me ocurre todos los meses y días y durante horas. No sé si lo mismo sucede con todos los usuarios. Si fuera así, querría decir que más rápida era la comunicación en el tramo inicial del periodismo, cuando se empleaba palomas mensajeras.

Mis compañeros de trabajo señalan otra mala seña: cuando por fin logro comunicarme, mi voz apenas se escucha.

Si el mal solo daña a unas cuantas personas puede deberse a mala suerte. La permanencia del perjuicio me suscita suspicacia: ¿será que el afán de demorar el diálogo se debe a que hay orden de que a algunos clientes les graben su mensaje, lo cual requiere algún tiempo?
Yo pago muy caro un servicio que se ha convertido en tortura, lindante con la estafa. Hace pocos años, estuve pagando el doble de la cuenta porque cobraban un servicio a mi esposa, fallecida meses antes, y otro a mí. En esta columna denuncié el caso tragicómico y reclamé que la próxima vez me comunicaran con mi difunta Natalia, para escuchar, desde ultratumba, su dulce voz. Movistar me pidió disculpas.

No sé, repito, si el mal servicio afecta a una cuantas personas. En principio, las autoridades del sector y el Congreso debieran investigar de oficio. Incluso en el caso de un chuponeo selectivo, este requiere autorización de un juez. A menos que se trate de un espionaje foráneo, a control remoto, por cuenta de una potencia extranjera.

Por lo que a mí se refiere, si se cumple la hipótesis de la interferencia premeditada, están gastando pólvora en un gallinazo. No tengo ni transmito secretos. No milito en ningún aparato conspirativo. Mis conversaciones se refieren ante todo a información periodística. En cuanto a mis opiniones, son un secreto a voces: las expongo en esta columna. Para enterarse de ellas, en lugar de malgastar en espías, les doy un consejo: compren el diario UNO.

Tengo, por cierto, un círculo muy pequeño de amigos y amigas, con los cuales solo ejercemos la conspiración del cariño, el complot de la amistad, el soplo del arte. Para descifrarlos no es útil ninguna criptología: su clave palpita en mi corazón.