Ayer se publicaron los resultados de la última encuesta de El
Comercio-Ipsos. El diario decano tituló: “Las tendencias se mantienen”.
No es exacto. Ocurre que los candidatos incómodos suben a ritmo
acelerado. De enero a marzo, Verónika Mendoza ha crecido seis veces en
la intención de voto: De dos a doce por ciento.
Parecido es el ritmo de Alfredo Barnechea.
La derecha, en cambio, ella sí se mantiene. Baja o sube, a lo sumo, dos o tres puntos.
En el simulacro de votos emitidos, Keiko Fujimori está en 32,1 por
ciento; PPK, en 16; Verónika en 12,1; Barnechea en 11,1 y Alan García en
su inconmovible 6,2 por ciento.
Ese orden se mantiene con ligeras variantes cuando se considera solo los votos válidos.
Si se toma en cuenta el margen de error, que puede ser de dos por ciento, Verónika estaría disputando el segundo lugar a PPK.
No considero ninguna artimaña fraudulenta. En un estudio sobre las
encuestas, Leo Bogart, la mayor autoridad estadounidense en este campo,
contó el caso pintoresco de una israelí que preguntó al encuestador que
la interrogaba: “¿a qué teléfono lo llamo si cambio de opinión?”.
La cadencia del voto derechista la refleja Ipsos en los datos sobre
intención de voto en la primera vuelta. Keiko tenía 33 por ciento en
enero, ahora aparece con 32. PPK tenía 13 por ciento en enero, ahora
tiene 16. Alan García llegaba a 8 por ciento en enero, ahora aparece con
6.
García es el candidato con más repulsa pública. Un 71 por ciento de
los encuestados no votaría por él de ninguna manera. Pesa mucho sin duda
la corrupción de su gobierno, y sobre todo los favores a narcos y otros
forajidos.
También los atentados contra la ética gravitan contra Alejandro Toledo, humillado con un 2 por ciento en la intención de voto.
La encuesta de El Comercio-Ipsos se ha realizado del 22 al 24 de
marzo, es decir a orillas de la elección. Hay que suponer que la
reacción local y foránea debe de estar buscando como sacar a flote a sus
personeros políticos. Una de las maniobras se dirige a complicar a
Verónika en una página de las agendas de Nadine Heredia.
Cabe aguardar otros manotazos de ahogado.
A doce días del voto sería útil para las fuerzas progresistas montar
guardia y redoblar esfuerzos. El mitin del 5 de abril contra el
fujimorismo debería ser un hito contra la política de los asesinos y
ladrones públicos. El retiro de Gregorio Santos, reducido al uno por
ciento, podría ayudar al esfuerzo de la izquierda en esta hora, en esta
coyuntura.
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