Las elecciones de México, el domingo último, han acarreado una catástrofe para los tres grandes partidos, en particular para el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD). El derrumbe del PRD es el peor, si se recuerda que más de una vez estuvo a punto de ganar, o ganó pero perdió mediante el fraude.
El oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha perdido 53 escaños en la Cámara de Diputados. Tenía 251, ahora conserva 198. Seguirá contando con mayoría en el total de 500 legisladores gracias a la venalidad de sectores como los verdes, que se alían con el mejor postor.
El derechista Partido de Acción Nacional (PAN) también ha perdido votos y curules, pero no en gran proporción.
Lo que sorprende es el gran retroceso de la izquierda. El PRD ha perdido casi 40 curules, después de haber sido organizadores de grandes movilizaciones y cuantiosos votos.
Es aleccionador este caso. La dirección política del PRD a menudo concilió con el PRI y sus “reformas”. Un hecho grave lo hirió: el gobierno del estado de Guerrero dirigido por líderes del PRD fue hallado culpable de corrupción y crimen. La desaparición ahí de 43 estudiantes de educación demostró que las autoridades “izquierdistas” estaban coludidas con el narcotráfico y sus bandas de asesinos.
La elección ha contado con gran afluencia de votantes. Eso indica el alto porcentaje del descontento frente a la represión, las desapariciones y la corrupción. El voto expresa que el pueblo azteca está cansado de la partidocracia.
El pueblo ha castigado a la izquierda por su falta de independencia y su vinculación con la corrupción. Esto demuestra una vez más, como en Grecia, como en España, que el factor de la ética es muy importante para los ciudadanos.
Esto explica por qué han sacado ventaja quienes dentro de la izquierda asumieron una actitud crítica. La prueba es que el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), fundado por Manuel López Obrador, dos veces candidato presidencial del PRD, ha ganado casi todos los votos perdidos por el PRD.
Apenas conocidos los resultados del voto, Carlos Navarrete, máximo dirigente del PRD, ha dicho que su partido “ha iniciado ya la evaluación en que se analizarán los errores en que incurrieron y que los llevaron a perder votos o de plano ser desplazados en diversas regiones del país”. El pueblo de a pie exige una línea clara y una táctica firme, no componenda.
Una de las deducciones de Navarrete es que ahora tiene que buscar una alianza con Morena. Más vale tarde que nunca.
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