lunes, 8 de junio de 2015

Izquierda desunida

Ayer, en este diario, Alberto Adrianzén lanzó la excomunión contra un sector importante y respetable de la izquierda peruana. Dijo que el frente Únete por la Democracia del cual él es portavoz no puede ser aliado del partido Tierra y Libertad por la “vinculación de este con hechos negativos en las protestas antimineras en la provincia de Islay”.

No se sabe a qué hechos se refiere, pero lo esencial es que ellos bastan para excluir al partido de Marco Arana de su coalición –que encabezan Salomón Lerner, Yehude Simon y Rolando Breña–.

La idea parece compartida por algunos dirigentes de Únete. Por lo pronto, el nombre que ha adoptado expresa una intención de primacía hegemónica. No dice: “Unámonos”, sino Únete a mí. Expresé desde enero mi temor a que esa fuera la dirección adoptada.
Tierra y Libertad tiene títulos de lucha local y social en Cajamarca y en otros lugares como Islay. No necesita réclame ajeno. Pero en la etapa preelectoral que atravesamos y frente al peligro de una vasta y multitudinaria coalición de la ultraderecha, practicar la desunión no es una táctica oportuna ni adecuada.

Los sectores afines a Únete no están creciendo ni entusiasmando a las masas. Hace poco, en una concentración de mineros, en Lima, Yehude Simon, precandidato presidencial en Únete, intentó pronunciar un discurso. Apenas apareció en el estrado, un grupo de jóvenes mineros y estudiantes empezó a corear: “¡La sangre derramada / jamás será olvidada!”. Recordaban la masacre de Bagua, cometida cuando Simon era presidente del Consejo de Ministros de Alan García.

Un recurso frecuente de los hegemonistas y antiunitarios es atribuir actitudes deleznables a quienes no comulgan en su altar. Para ello, suelen presentar caricaturas de estos. Por ejemplo, hace algunas semanas un colega de esta redacción afirmó que en la Izquierda hay quienes consideran que solo pueden aliarse con quienes tienen el mismo programa que ellos.
No conozco ningún partido, movimiento o persona que esgrima esa enormidad. Pero construido así al ridículo fantoche es fácil desbaratarlo y salir victorioso. El resultado es una grotesca parodia del combate de don Quijote contra las ruedas de molino.
Con mentiras o espantajos no se construye la unidad.

Ayer, en La República, el analista Steven Levitsky ideó tres propuestas para la izquierda: jubilar a la vieja guardia; abandonar símbolos anticuados; repensar su base social, yendo más allá de obreros y campesinos, sin excluirlos.

Por eso hay que escuchar a los jóvenes y construir la unidad con su aporte.

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