miércoles, 3 de junio de 2015

Guerra avisada de Cateriano

El pedido de facultades legislativas que el Ejecutivo va a presentar al Congreso no ha sido diseñado para el año de gobierno que aún le queda a Ollanta Humala. Su propósito es reforzar a largo plazo la dictadura neoliberal. La idea es que el próximo gobierno, cualquiera que sea su programa u orientación, esté sometido a la voluntad de la gran empresa nacional o extranjera.

Ni Cateriano ni Alonso Segura, ministro de Economía, han ocultado ese propósito. “A nadie le interesa”, ha dicho el lunes 1 el premier, “incendiar la pradera desde el punto de vista económico. Lo racional es que este gobierno acabe bien para entregar al siguiente gobierno un país con finanzas saneadas y con un rumbo económico bien encaminado”.

A eso va el paquetazo que el presidente Humala y su equipo quieren descargar sobre las espaldas del pueblo. No se trata de para vivir mañana. Se busca gobernar, sin votos, para el futuro.
Sincero ha sido el ministro Segura, exfuncionario de la banca internacional, al perfilar las medidas que se alistan en Palacio en declaración para El Comercio: “las medidas que se buscan (sic) implementar en esta delegación de facultades están enfocadas en mirar más el largo plazo que el corto plazo”.

El objetivo central, según los fautores del plan, es “destrabar inversiones”. Guerra avisada: los amos podrán envenenar ríos, aniquilar bosques, frustrar campiñas como las de Islay o Cajamarca, para “aumentar el proyecto bruto interno”. Sí, muy bruto.

Por si acaso, sobre eso no se podrá discutir, puesto que ya estará regulado y blindado por la majestad de la ley. Para asegurar el candado, Cateriano anuncia que luego se pedirán facultades en seguridad ciudadana y en temas sociales.

Recordemos que el neoliberalismo no puede convivir con la democracia. En América Latina dieron el play del deshonor los Chicago Boys de Milton Friedman, que aconsejaron al asesino y ladrón Augusto Pinochet, y llevaron a la ruina no solo la democracia en Chile.

¿Qué nos espera? Una Ley de Seguridad Interior plagiada de la que dictó el general Manuel Arturo Odría? ¿La autorización para meter bala a manifestantes descontentos?
El régimen parece confiar en que el actual Congreso abdicará de su función legisladora y arrebatará ese poder también a congresistas futuros.

Los sectores progresistas y de izquierda deben calcular, a la luz del proyecto Cateriano, el tamaño de la amenaza que se cierne sobre el Perú. Buena ocasión para cerrar filas y ajustar la puntería.

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