El proyecto no se agota, felizmente, allí. Breña es el responsable y portavoz de Patria Roja, pero no representa a todo su partido. El Humanista de Simon es apenas un marbete. Lerner encabeza un grupo que su compañero Carlos Tapia ha definido como “un colectivo”.
También se alinean en la Coordinadora el Partido Comunista Peruano, el Movimiento de Afirmación Social y diversos grupos de izquierda.
Esto permite esperar que en el seno de la Coordinadora surjan esfuerzos por borrar sus vicios de cúpula y propiciar métodos internos en que manden las bases.
Existe sin duda un afán puramente electoral en algunos sectores y personajes de la Coordinadora. El sueño de estos es calentar asientos (y billetes) en el Congreso.
Solo así se explica que en el periodo formativo de la Coordinadora sus promotores hayan aceptado acercamientos con Pedro Pablo Kuczynski, ciudadano estadounidense y eslabón local del imperialismo norteamericano. La revista Caretas publicó en su edición del 19 de marzo, página 14, este dato:
Ninguno de los aludidos desmintió ese hecho. Pocos días después, PPK se definió como un político “de centro”, en declaración que causó estupor y risa.
¿Creía PPK (y algún mílite de la Coordinadora) que el entreguista expremier de Toledo podía aparecer en una conjetural coalición “de centroizquierda”?
Como se decía en mis tiempos, “no por mucho madrugar amanece más temprano”. La Coordinadora no ha realizado un esfuerzo intenso de unidad con otras fuerzas de izquierda y progresistas y de esclarecimiento interno que elimine aprontes de repartija.
Hay, pues, mucho pan por rebanar y mucho ladrillo por enfilar.

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