miércoles, 29 de abril de 2015

Crimen y castigo de Edwards

La expulsión de Agustín Edwards Eastman del Colegio de Periodistas de Chile por su confabulación con la CIA para derrocar al presidente Salvador Allende es merecida y aleccionadora. Esa sanción moral condena al dueño de El Mercurio, el diario más antiguo de Chile, quien, gracias al soborno de 200 millones de dólares, se prestó para la conjura que instaló en el poder a un general asesino y ladrón que mató, torturó y lanzó al destierro a miles de chilenos.
La noticia mueve a reflexión. En primer lugar, el golpe de Augusto Pinochet contra Salvador Allende instaló el primer régimen neoliberal de América. He recordado, por esto, las documentadas páginas de La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre, el libro de Naomi Klein, que en el 2007 pronóstico la crisis mundial que iba a estallar en el 2008.
El aclamado libro de la joven –y bella– economista canadiense contiene páginas reveladoras sobre el papel de Milton Friedman y los Chicago Boys en los preparativos intelectuales para el golpe fascista en Chile. Relata así cómo, antes del cuartelazo, se crea en Santiago un grupo que se reunía en secreto para elaborar un plan de economía alternativa, neoliberal, comandado por Sergio de Castro, graduado en la Universidad de Chicago.
“Para los Chicago Boys”, dice la autora, “el 11 de setiembre (de 1973, el día del golpe) fue un día vertiginoso”. Sergio de Castro había estado trabajando en contacto con la Marina para elaborar el Plan de gobierno de la Junta militar. El texto se imprimió en los talleres de El Mercurio.
“Antes del mediodía del 12 de setiembre de 1973, los Oficiales Generales de las Fuerzas Armadas que ejercieron funciones gubernamentales tenían el Plan en sus escritorios”, expresa Naomi Klein. (Página 94 del texto en inglés, que una persona desconocida me obsequió desde los Estados Unidos).
Y agrega: “Las propuestas del documento final tienen una asombrosa semejanza con los que hay en Capitalismo y Libertad de Friedman: privatización, desregulación y cortes en el gasto social”.
El mercado libre se instalaba. Las libres matanzas habían comenzado ya en las calles y el Estadio Nacional de Santiago.
Sabido es que el programa neoliberal arruinó a Chile, generó desempleo, hambre y prostitución de menores. El economista y filósofo peruano José Herrera Zavaleta escribe en su notable libro Naomi Klein. Símbolo de la antiglobalización (Lima, 2010):
“El país (Chile) se convulsionaba y como moría mucha gente, esto también era un negocio para el libre cambio, así que privatizaron también los cementerios”.
Pedro Pablo Kuczynski, muy vivo, compró acciones.

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