El domingo último escribí una columna sobre la llamada Coordinadora de la Unidad de la Izquierda y el Progresismo en que expresaba mi malestar ante personajes ahí prominentes. Lo que dije sobre Yehude Simon, Salomón Lerner y Rolando Breña fue apenas una síntesis, con hechos probados (a los que puedo agregar otros). Hechos probados, no desmentidos.
Algunos de los afectados me han respondido por medios electrónicos, sin mencionar mis denuncias.
Alberto Adrianzén esquiva en un texto mi toma de posición, dictada por una larga experiencia. Él prefiere recurrir al insulto. Escribí el domingo: “Existe sin duda un afán puramente electoral en algunos sectores y personajes de la Coordinadora. El sueño de estos es calentar asientos (y billetes) en el Congreso”. Aludí, pues, a algunos sectores y personajes. Adrianzén da a entender que yo me referí a todos los candidateables de la Coordinadora.
En su difundida entrevista, Lerner expresó que él se considera “más de centro izquierda… Queremos ser un gobierno de centro izquierda, no de izquierda solamente”.
Esto me lleva a restregar la frase de PPK, quien se define como de centro. Francisco Umbral, el gran columnista español, publicó en su libro Diario de un snob (1973) esta frase que pinta por adelantado la realidad política del Perú de hoy:
“Parece que al fin hemos encontrado un camino político: el centrismo. El centrismo madrileño es una derecha que no se atreve a decir su nombre, pero tampoco hace falta que lo diga, porque está bastante claro”.
No debemos olvidar que Dionisio Romero, el señor del Banco de Crédito, se reclamó “de izquierda”.
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