La encuesta llevada a cabo
por GfK para La República entre el 18 y el 21 de abril, ─es decir,
antes de que se revelen las mentiras y los abusos policiales contra los
agricultores de Islay─ demuestran que el país opina que los opositores
al proyecto Tía María tienen razón.
Resulta claro que si la consulta se hubiera realizado después del 23
de abril, la opinión pública se hubiera mostrado mucho más adversa al
proyecto, pues en esa fecha se reveló que el jefe de la Policía de
Arequipa, general Enrique Blanco, había mentido al afirmar que el
agricultor Victoriano Huerta, victimado de un balazo, había muerto por
una caída.
Se puede suponer asimismo que si el sondeo se hubiera practicado
después del 23, la baja en la aprobación de Humala hubiera sido más
pronunciada. En los datos publicados ayer, se ve que el índice de
desaprobación del presidente sube cuatro puntos en un mes, de 68 a 72
por ciento.
El índice de desaprobación de Nadine Heredia sube un punto, de 67 a
68 por ciento. No se entiende el sentido de la pregunta sobre la esposa
de Humala: “¿Aprueba o desaprueba el desempeño de Nadine Heredia?”.
¿Cuál desempeño? ¿El de aparecer sonriendo?
La encuesta de GfK gira en buena parte en torno a la actuación de
Pedro Cateriano como presidente del Consejo de Ministros y abre un
abanico de preguntas sobre Tía María y, en general, sobre el papel de la
minería en la economía y la vida nacional.
Aunque 45 por ciento de los encuestados no está de acuerdo con que se
haya nombrado a Cateriano para ese cargo, el 59 por ciento, aprueba su
actitud dialogante ─más bien complaciente─ con partidos diversos.
Esta interrogación es conceptualmente importante. Sus resultados son
dignos de recordar. Sobre el proyecto Tía María, el 51 por ciento
considera que va a contaminar y que las acciones que plantea la minera
no son suficientes para evitarlo. Por eso otorga la razón a los
pobladores de la zona. Solo 32 por ciento cree que la minera tiene
razón.
Igual 51 por ciento desaprueba las amenazas de Cateriano de detener y
denunciar a quienes realicen disturbios en Arequipa. Como ya sabemos,
las bravatas del premier se tradujeron en balas y muerte, en una
tragedia que exige investigación y castigo.
En el ámbito conceptual, la encuestadora inquirió sobre el papel de
la minería en el Perú. Un abrumador 75 por ciento opinó que “la minería
es importante pero se debe desarrollar junto con otras áreas de la
economía”.
La opinión sobre el papel excesivo y excluyente de la minería es
ahora compartida hasta en el Banco Mundial. En las páginas del Mercurio
Peruano, de fines del Siglo XVIII, se percibe ya ese encadenamiento
deformador.
No hay comentarios:
Publicar un comentario