La foto de un niño sirio
de tres años de edad muerto en el naufragio de la barcaza en que él y
otros buscaban refugio ha conmovido a Europa. La foto de un policía
turco con el pequeño en brazos ha dado la vuelta al mundo. The Guardian,
diario progresista londinense, y el conservador The Times publican en
primera página la imagen y la información.
The Guardian titula: “La chocante y cruel realidad de la crisis de
los refugiados en Europa”. La verdad entera es que hay cinco millones de
seres humanos arrojados de sus países por el hambre y por los
conflictos armados –en gran parte azuzados y financiados por los Estados
Unidos y sus aliados–.
La familia del niño Aylan Kurdi huía del horror que el imperialismo
ha implantado en Siria y quería llegar a Grecia en pos de asilo. El País
de España informó ayer que, no muy lejos del lugar donde naufragó
Aylan, afloró el cadáver de otro menor. “Doce fueron los refugiados
sirios que fallecieron ayer cruzando esas mismas aguas”, añade el
diario, que indica que las autoridades turcas rescataron a otras seis
personas con vida.
El Daily Mail y el Daily Mirror, cotidianos de Londres, publicaron la foto del niño con este titular: “Insoportable”.
La información ha sacudido también a los gobiernos. Angela Merkel, la
canciller alemana, ha planteado de inmediato que los países de Europa
adopten una actitud colectiva y protectora respecto a los refugiados.
Invoca para ello la Convención de Ginebra que establece pautas para la
protección de los refugiados de guerra. “El principio es que reciban
protección quienes necesitan protección. Eso deberá ser válido para
todos los Estados europeos”.
Francia, Italia y Suiza han expresado ya su acuerdo con esa línea.
La dimensión de la crisis asume la dimensión de una catástrofe
social. En Alemania, solo en agosto se han registrado 104.410
solicitudes de asilo. Esa cifra se añade a las 300.000 recibidas allí
desde principios de año.
¿Qué hacer?
Ir al origen de la tragedia. Según la UNICEF hay dos millones de
niños sirios refugiados en diversos países. El Gobierno de Washington,
en su afán de adueñarse de todo el petróleo y gas del mundo, debe
abandonar su estrategia de intervención armada, de golpismo frente a
gobiernos que no le son sumisos, de reclutamiento de mercenarios
asesinos. Europa debería exigir al Tío Sam que asuma una cuota de los
refugiados que por su culpa huyen y naufragan.
Por supuesto que Norteamérica no reaccionará. Allí hay un señor Trump
que quiere expulsar del país a 11 millones de latinos ilegales.
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