Nuestro diario fue sorprendido por un dato de Sigifredo Velásquez, presidente de Fuerza Social, el partido de Susana Villarán. Velásquez declaró que Sergio Tejada, del Bloque Nacional Popular, y César Villanueva, el expremier que encabeza el movimiento regional Nueva Amazonía, se habían aliado a Únete con miras a las elecciones del 2016.
La versión de la Agencia oficial Andina lo consignó así: “Velásquez contó que las tres agrupaciones firmaron un compromiso, en el que acordaron ir juntos a los comicios”.
Ayer llovieron los desmentidos. Sergio Tejada y César Villanueva negaron haber llegado a un acuerdo con Únete, el Frente que dirigen Salomón Lerner, Yehude Simon y Rolando Breña.
Pedro Francke, vocero del Frente Amplio en que militan Verónika Mendoza y Marco Arana, explicó que también ellos están en conversaciones con Tejada y Villanueva, pero no habló de alianza.
En realidad, la alianza tripartita anunciada por Velásquez resultaba poco creíble. ¿Se iban a unir al expremier de Alan García (Yehude Simon) con el denunciador de Alan García (Sergio Tejada?).
Se conoce, por lo demás, que Únete rehúsa juntarse con el Frente Amplio de Arana por considerar que tiene posiciones muy radicales respecto a la minería y por su reproche a Yehude Simon respecto a la masacre de Bagua, masacre que éste justificó, siendo presidente del Consejo de Ministros, en conferencia de prensa.
Se sabe, y se ha visto en asambleas y mítines, que en las bases de Únete, sobre todo en el sector juvenil, hay un creciente rechazo a Simon. Así, este resulta un factor de desunión no solo a escala de la izquierda en general, sino también en el interior de Únete.
La izquierda, aun desintegrada e invertebrada como está, expresa a un amplio sector de descontentos y excluidos de la sociedad. Por eso es necesario que se una, y promueva alianzas con sectores de centro, con empresarios nacionales y nacionalistas, con artistas, científicos y estudiantes.
Hay quienes quieren una izquierda “afeitada”, capaz de comulgar con el neoliberalismo y abandonar doctrina, programas y ética, proclive a unirse con PPK; es decir una izquierda que se parezca a la derecha más tradicional y antinacional.
En los días de crisis que se vienen, al Perú conviene una izquierda capaz de plantear salidas serias, sin aventureros ni tránsfugas, con autoridad moral e intelectual, con arraigo en el movimiento obrero, campesino y popular.
Hay quienes creen que la única alianza progresista es la que ellos auspician. Es una forma de sectarismo y soberbia condenada al fracaso
La versión de la Agencia oficial Andina lo consignó así: “Velásquez contó que las tres agrupaciones firmaron un compromiso, en el que acordaron ir juntos a los comicios”.
Ayer llovieron los desmentidos. Sergio Tejada y César Villanueva negaron haber llegado a un acuerdo con Únete, el Frente que dirigen Salomón Lerner, Yehude Simon y Rolando Breña.
Pedro Francke, vocero del Frente Amplio en que militan Verónika Mendoza y Marco Arana, explicó que también ellos están en conversaciones con Tejada y Villanueva, pero no habló de alianza.
En realidad, la alianza tripartita anunciada por Velásquez resultaba poco creíble. ¿Se iban a unir al expremier de Alan García (Yehude Simon) con el denunciador de Alan García (Sergio Tejada?).
Se conoce, por lo demás, que Únete rehúsa juntarse con el Frente Amplio de Arana por considerar que tiene posiciones muy radicales respecto a la minería y por su reproche a Yehude Simon respecto a la masacre de Bagua, masacre que éste justificó, siendo presidente del Consejo de Ministros, en conferencia de prensa.
Se sabe, y se ha visto en asambleas y mítines, que en las bases de Únete, sobre todo en el sector juvenil, hay un creciente rechazo a Simon. Así, este resulta un factor de desunión no solo a escala de la izquierda en general, sino también en el interior de Únete.
La izquierda, aun desintegrada e invertebrada como está, expresa a un amplio sector de descontentos y excluidos de la sociedad. Por eso es necesario que se una, y promueva alianzas con sectores de centro, con empresarios nacionales y nacionalistas, con artistas, científicos y estudiantes.
Hay quienes quieren una izquierda “afeitada”, capaz de comulgar con el neoliberalismo y abandonar doctrina, programas y ética, proclive a unirse con PPK; es decir una izquierda que se parezca a la derecha más tradicional y antinacional.
En los días de crisis que se vienen, al Perú conviene una izquierda capaz de plantear salidas serias, sin aventureros ni tránsfugas, con autoridad moral e intelectual, con arraigo en el movimiento obrero, campesino y popular.
Hay quienes creen que la única alianza progresista es la que ellos auspician. Es una forma de sectarismo y soberbia condenada al fracaso
No hay comentarios:
Publicar un comentario