martes, 15 de septiembre de 2015

Las Malvinas en la agenda

El diplomático argentino Daniel Filmus, secretario de Asuntos Relativos a las Islas Malvinas, ha estado en Lima para remozar los lazos fraternos en pro de la soberanía de la Argentina en ese archipiélago que le pertenece desde la época colonial. La demanda histórica parece haber recibido una ráfaga de aliento desde Gran Bretaña, gracias a la elección de Jeremy Corbyn como secretario general del Partido Laborista.

El líder laborista ha incluido en su programa de gobierno la realización de un diálogo con la Argentina respecto a Las Malvinas, sugiriendo la posibilidad de una administración conjunta de las islas, cuyo potencial petrolero las avalora aún más. El potencial económico de las islas desmiente la punzante frase de Jorge Luis Borges de que la lucha del Reino Unido y la Argentina por Las Malvinas le hacía pensar en la pelea de dos calvos por un peine.

La visita del secretario argentino ha reavivado el recuerdo de la Resolución 2065 de las Naciones Unidas que señala, hace 50 años, la necesidad de alcanzar una solución pacífica, mediante el diálogo entre la Argentina y el Reino Unido. Londres se ha negado hasta ahora a ese diálogo. El rebelde Corbyn, cuyo apoyo político crece impetuosamente en su país, puede romper el hielo.

América Latina, y en especial el Perú, ha sido siempre solidaria con la Argentina en ese diferendo. La excepción es Chile, que durante la guerra de Las Malvinas, en 1982, sirvió de base de abastecimiento y de espionaje a la fuerza naval británica. Lección de historia sobre la alianza militar anglochilena que tuvo expresión dramática en la guerra del Pacífico.

A la luz de esa experiencia, descolló el apoyo aéreo que el Perú brindó a la Argentina durante el conflicto bélico por Las Malvinas. El presidente Fernando Belaunde autorizó ese apoyo. Una información confidencial de fuente militar me aseguró que la colaboración peruana se debió en parte a una presión castrense peruana.

Sea como fuere, lo que es cierto ahora es que, sobre todo bajo Alberto Fujimori, Alan García y Ollanta Humala, se omiten las prevenciones sobre Chile y el Reino Unido (y también respecto a los Estados Unidos, que envía tropas que averiguan todo sobre el Perú y lo comparten sin duda con sus aliados más fieles).

Por todo eso, y en vista de los nuevos vientos en la política mundial, es saludable que nuestra cancillería haya renovado las señas de fraternidad con la patria de San Martín y Sáenz Peña.

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