El diplomático argentino
Daniel Filmus, secretario de Asuntos Relativos a las Islas Malvinas, ha
estado en Lima para remozar los lazos fraternos en pro de la soberanía
de la Argentina en ese archipiélago que le pertenece desde la época
colonial. La demanda histórica parece haber recibido una ráfaga de
aliento desde Gran Bretaña, gracias a la elección de Jeremy Corbyn como
secretario general del Partido Laborista.
El líder laborista ha incluido en su programa de gobierno la
realización de un diálogo con la Argentina respecto a Las Malvinas,
sugiriendo la posibilidad de una administración conjunta de las islas,
cuyo potencial petrolero las avalora aún más. El potencial económico de
las islas desmiente la punzante frase de Jorge Luis Borges de que la
lucha del Reino Unido y la Argentina por Las Malvinas le hacía pensar en
la pelea de dos calvos por un peine.
La visita del secretario argentino ha reavivado el recuerdo de la
Resolución 2065 de las Naciones Unidas que señala, hace 50 años, la
necesidad de alcanzar una solución pacífica, mediante el diálogo entre
la Argentina y el Reino Unido. Londres se ha negado hasta ahora a ese
diálogo. El rebelde Corbyn, cuyo apoyo político crece impetuosamente en
su país, puede romper el hielo.
América Latina, y en especial el Perú, ha sido siempre solidaria con
la Argentina en ese diferendo. La excepción es Chile, que durante la
guerra de Las Malvinas, en 1982, sirvió de base de abastecimiento y de
espionaje a la fuerza naval británica. Lección de historia sobre la
alianza militar anglochilena que tuvo expresión dramática en la guerra
del Pacífico.
A la luz de esa experiencia, descolló el apoyo aéreo que el Perú
brindó a la Argentina durante el conflicto bélico por Las Malvinas. El
presidente Fernando Belaunde autorizó ese apoyo. Una información
confidencial de fuente militar me aseguró que la colaboración peruana se
debió en parte a una presión castrense peruana.
Sea como fuere, lo que es cierto ahora es que, sobre todo bajo
Alberto Fujimori, Alan García y Ollanta Humala, se omiten las
prevenciones sobre Chile y el Reino Unido (y también respecto a los
Estados Unidos, que envía tropas que averiguan todo sobre el Perú y lo
comparten sin duda con sus aliados más fieles).
Por todo eso, y en vista de los nuevos vientos en la política
mundial, es saludable que nuestra cancillería haya renovado las señas de
fraternidad con la patria de San Martín y Sáenz Peña.
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