Una tarde llegamos a la casa huancaína de “El Mocho” Néstor Chávez, gran folclorista y amigo de Acosta. Chávez nos hizo escuchar una grabación antigua de mulizas interpretadas por las hermanas Iraida y Olinda Palomino Callirgos. Voces, estilo y repertorio inolvidables. Desde entonces busqué con ansiedad una grabación de ellas. Encargué a musicólogos, historiadores, trotamundos, cantantes: nada.
Décadas y décadas, arañando el olvido. De pronto, este lunes 29 de junio, al salir de la Feria guiado por Willy Mateo, nos dimos con el profesor Guillermo Joo Muñoz, a quien yo no conocía. Un breve diálogo me enteró de su condición de historiador de lo huanca. Entonces, remontando olas de recuerdo, me atreví a preguntarle por el disco de las hermanas Palomino Callirgos.
Saltó la sorpresa. Tiene una grabación con seis canciones. Me va a remitir una copia. La voy a escuchar a solas, escondido, adormecido por la emoción.
Vuelvo a la Feria. La inauguró Miguel Gutiérrez, quien presentó su novela Kimper y declaró que solo escribe de noche. Celebrada fue la disertación de Enrique Verástegui sobre su programa de Cienciasofía. Daniel Titinger mostró a Julio Ramón Ribeyro bajo la estampa de Un hombre flaco. Augusto Higa llegó con una novela y un libro de cuentos, y Jorge Eslava con su novela Clave de sol.
Se calcula que cien mil visitantes acudirán a la Feria. Muchos de ellos, dada su edad, se iniciarán en el vicio impune de leer.
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