viernes, 3 de julio de 2015

Trasfondo de un Fondo

El Fondo Nacional de Vivienda (FONAVI) ha resultado un engañaveteranos. Como se sabe, el propósito de ese dinero era facilitar la construcción de viviendas para el pueblo. Para ello se estableció una contribución del cinco por ciento del ingreso del trabajador.
El sistema fue creado en 1979, en la etapa final del gobierno del general Morales Bermúdez. El Decreto Ley proclama como fin “satisfacer, en forma progresiva, la necesidad de vivienda de los trabajadores en función de sus ingresos y del grado de desarrollo económico y social del país”.
Para eso se dispuso la contribución obligatoria. El descuento era para la construcción de casas, no de obras suntuarias o rentísticas. Al final, gran parte del dinero se empleó en obras ajenas al propósito inicial.
Durante décadas, los trabajadores han reclamado la devolución de sus aportes. Para esto han tenido que librar una guerra en dos frentes. Contra el Ministerio de Economía, que trata de impedir o dilatar el pago de esa deuda, y contra la burocracia estatal, que se presta a zancadillas y corruptelas.
El Poder Ejecutivo ha establecido lo que puede llamarse la escala de la estafa. Considera que cada trabajador aportaba al FONAVI solo diez soles mensuales. Mentira monumental, puesto que el descuento por caja era del cinco por ciento del sueldo o salario.
Como ha declarado el asesor legal de la Asociación Nacional de Fonavistas, Raúl Canelo, se puede ver que si un trabajador ganaba mil soles mensuales, le descontaban 50 soles al mes (no diez). “Están mintiendo”, precisa Canelo. “Se están quedando con 40 soles por mes. Imagínate en 20 años”.
La verdad de fondo del Fondo es que el dinero recaudado fue en gran parte dilapidado, malversado. El Ministerio de Economía, en vez de mezquinar la devolución de su dinero a los trabajadores, debería afrontar la responsabilidad que le incumbe por incumplir la ley.
Esta dispuso que los fondos eran intangibles y serían utilizados por el Ministerio de Economía para financiar la construcción de viviendas de interés social, remodelación de viviendas y ampliación de casa única. En lugar de sacar mal las cuentas de los fonavistas, el MEF debería dar cuenta de su actividad real en este campo.
La Corte Superior del Callao admitió días atrás un recurso de cumplimiento presentado por ciudadanos que exigen que el Estado cumpla con entregarles el total de sus aportes. Esa Corte debe resolver el caso. Su resolución tendrá repercusiones a escala nacional.
La idea de los reclamantes es que el mal pago fijado por el Ministerio de Economía sea considerado solo como un pago a cuenta.

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