Acertó Víctor Hurtado cuando preguntó: “En la Alianza de Trabajadores Manuales e Intelectuales, ¿dónde ponemos a García?”. La respuesta la sabe el país. Alan García nunca ha trabajado (así como nunca ha estudiado para doctorarse). Este político que no sabe cómo es eso de ganarse la vida laborando, es, sin embargo, multimillonario.
Ayer, Omar Quesada, secretario general del Apra, descubrió que Alan García no es culpable de ninguno de los delitos que se le imputan. En el caso de los narcoindultos aseguró que el expresidente está limpio de polvo y paja. Si hay responsabilidad, afirmó, corresponde a los funcionarios individualmente. Según eso, a los presidentes la plata les llega sola y por separado.
Presidencialismo mágico. García regresó al Perú, después de años de no haber estudiado en París, y cuando ganó la primera elección, expuso en su declaración jurada que solo poseía un reloj y habitaba en un pequeño departamento de Miraflores.
Al final de su primer periodo presidencial residía en una casa de Chacarilla, valorizada en cuatro millones de dólares. Poseía también casa de playa en Naplo. Si, pues, la plata le había llegado sola. Fue la época en que reveló su insaciable sed de dinero y su privilegiado talento para la corrupción. Huella de esa corruptela queda en el caso del tren eléctrico para Lima.
El 7 de setiembre de 1989 hubo en Roma, a pedido de García, un encuentro con su cómplice italiano Sergio Siragusa. García presionó a Siragusa para que la empresa italiana Italfer entregase “una ‘contribución’, de por lo menos 6 cifras, puntualizando que tenía conocimiento que el señor Bettino Craxi ya había recibido su ‘cuota partidaria’, agregándole la impostergable necesidad de contar con una primera ‘contribución’ de 500 mil dólares, estando acreditada dicha reunión”.
Así consta en el expediente judicial respectivo. Bettino Craxi era entonces el presidente de Italia, que luego tuvo que huir de su país donde la cárcel lo reclamaba por corrupto. Era el líder máximo de un socialismo venal y proyanqui.
Aparte de la codicia dineraria, García padece sed de sangre. Lo demostró al ordenar las matanzas de los penales de Lurigancho y El Frontón.
En cuanto a los indultos a narcos, él llegó a decir que los había consultado, uno por uno, con Dios. La Comisión multipartidaria del Congreso que lo investigó halló que él había aumentado los años conmutados, más allá de lo recomendado por la Comisión de Gracias, y que muchos de los traficantes de droga ilegales favorecidos realizaron después aportes al Apra.
En realidad Bettino Craxi era el Presidente del Consejo de Ministros, en Italia es quien gobierna. Craxi y Garcia eran igual de corruptos
ResponderEliminarGUSANOS COMO GARCÍA DEFIENDE ESTE SITEMA PODRIDO POR DE ESOVIVEN
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