viernes, 2 de octubre de 2015

La prosa de la prensa

Ayer se celebró el Día del Periodista, establecido en homenaje al “Diario de Lima”, un cotidiano que apareció el 1 de octubre de 1790 bajo la dirección del español Francisco Cabello y Mesa, quien firmaba con el seudónimo de Jaime Bausate y Mesa.

Ese periódico temprano tenía rasgos de audacia. En primer lugar, estaba cercano a la filosofía progresista de la Ilustración y no ejerció la adulación al virrey y a la corona que distinguía a publicaciones de la época en otras latitudes. También su público era novedoso: entre sus suscritores contaba Miquita Villegas, La Perricholi. Todo parece indicar que el gobierno virreinal hizo desaparecer el diario. Bausate escapó a la Argentina, donde repitió la hazaña de fundar un diario.

En todo caso, el osado hombre de prensa fue precursor de las mejores virtudes del mejor periodismo: la independencia frente al poder y el amor por la verdad. Lo dice Raúl Porras Barrenechea, en su insuperada historia de los primeros cien años de periodismo en el Perú, escrita para los alumnos de la Universidad Popular “González Prada” y publicada en su edición del centenario de la independencia por la revista Mundial. Porras tenía entonces 24 años de edad.

Jorge Basadre me contó que ese trabajo se construyó cuando Porras y él trabajaban en la Biblioteca Nacional, ordenando y catalogando periódicos que estaban arrumbados y descuidados debido a que la soldadesca chilena había paseado sus caballos sobre los tesoros escritos. Con su letra pequeñita, Porras acumuló datos y analizó etapas y personajes de nuestro periodismo.

-¿Por qué esa letra tan menuda que se ve en la biblioteca que Porras donó a la Biblioteca? pregunté a Basadre.

Me respondió:
-Éramos pobres y teníamos que ahorrar en fichas de lectura.
Las páginas de Porras se nutren en las fuentes y en la lectura severa y minuciosa, animada por el humor. Hay en ellas material que debe ser aprovechado por los periodistas jóvenes.

Pero hay un problema. Los nuevos periodistas –no todos, por suerte– no leen. Creen que basta con Internet, la televisión y la radio. La generación de Porras, nacido en 1897, y la de Basadre, nacido en 1903, es llamada la Generación del Centenario. También podría ser denominada la generación de los Jóvenes que leían. Es también la generación de José Carlos Mariátegui, de Víctor Raúl Haya de la Torre, de Luis Alberto Sánchez.

Porras pinta en su historia un periodismo valiente, rico en sátiras y riñas, plagado de ligerezas. Al periodismo peruano lo redime, sentenció, su amor por la libertad.

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