martes, 13 de octubre de 2015

Alan, el tío de Oropeza

Gerald Oropeza, el joven aprista que vivía como millonario, está preso porque se presume que es narcotraficante. El Apra lo expulsó cuando el personaje fue apresado en Ecuador. Sin embargo, cada día está más claro que él y toda su familia formaban parte de la cúpula partidaria.

El padre de Gerald era dirigente del Apra en San Juan de Lurigancho, y fue asesinado en circunstancias extrañas. La madre, Pilar Consuelo López fue en el 2011 candidata a congresista por el partido de la estrella. La mansión de La Molina de la que Gerald disfrutaba fue decomisada al empresario de televisión José Enrique Crousillat. El gobernador aprista de La Molina la habría entregado a Garry Guanilo Dreyfus en calidad de posesionario. Luego, la residencia fue cedida a Gerald.

¿Por qué? ¿Qué servicios importantes al Estado justificaron ese premio?
Se sabe que los servicios vinieron después. Se ha informado que funcionarios del gobierno de Alan García, como Luis Nava, Secretario de García, y Miguel Facundo Chinguel, presidente entonces de la Comisión de Gracias Presidenciales, emplearon viviendas de la familia Oropeza.

No hay que ser malpensado para considerar que los Oropeza estaban estrechamente vinculados con la cúpula aprista.
Chinguel fingió una compra de tres empresas de Gerald y fue abogado de la familia en varios juicios. En los últimos meses se ha informado que el joven aprista logró para sus empresas de limpieza jugosos contratos con el Estado. Pero eso resulta una bicoca si se compara con el negocio de la droga. Algo más: los elementos químicos para operaciones de limpieza pueden servir para la elaboración de cocaína.

A la luz de esos lazos es posible deducir a quién se refirió Gerald cuando dice en un audio, difundido el domingo 11 en un programa de Canal 2: “¿Te acuerdas de mi tío Alan, no? Ya. Toda su batería está a disposición de nosotros, para cualquier cosita. Tenemos gente por todos lados”.

El protector, el Padrino de los Oropeza, no era, pues, cualquier cosa. Era un hombre con enorme poder y con una red de alto nivel, que inspiraba confianza al joven compañero aprista, prófugo en ese momento.

El Apra ha negado que la alusión “al tío Alan” se refiera a su jefe y candidato presidencial. Habría que preguntarle a Gerald quién es ese tío poderoso y con tantos tentáculos que lo ponían a salvo. Se podría convocar un concurso para ubicar a quién corresponde el retrato hablado del tío mencionado por Gerald. Debe de ser un pez gordo.

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